Mi sueño era cambiar

se forjó en la voz de un niño marcado por la ausencia, sin padres que lo abrazaran, sin escuela que lo contuviera, y con la calle como único refugio. Allí aprendió a sobrevivir: golpeando para ser respetado, alzando los puños porque no tenía palabras, creyendo que la violencia era la única forma de hacerse escuchar.  Su historia se volvió canción cuando lo encontramos deambulando, sin rumbo, con la mirada perdida. Lo invitamos a la escuela, le mostramos que en los cuadernos también pueden escribirse batallas, y que en el aula se lucha con sueños, no con golpes.

El niño nos dijo una frase que aún retumba: «prefiero ser pobre, pero no desplazado…», mostrándonos que la violencia llega incluso a los rincones más escondidos, y que hasta en la pobreza se teme la guerra. Tiempo después, la sombra de las drogas lo alcanzó, y aunque su camino se oscureció, quedó sembrada en su canto la esperanza de un cambio. Así nació esta canción: como un espejo de las calles, como un grito de vulnerabilidad, como una plegaria que pide redención. Y en cada verso, un deseo late: que su sueño de cambiar alguna vez se haya cumplido.

Uso pedagógico y didáctico en el aula

Uso pedagógico:

  • Abrir reflexiones sobre la vulnerabilidad infantil y juvenil, y cómo la ausencia de familia y educación puede empujar a la violencia.

  • Promover la educación inclusiva, acogiendo a estudiantes con trayectorias difíciles.

  • Fortalecer la resiliencia y la idea de que la escuela puede ser un lugar de transformación y nuevas oportunidades.

Uso didáctico:

  • Lengua y literatura: escribir testimonios o diarios ficticios desde la voz de un niño en situación de calle, para ejercitar la empatía.

  • Ética y valores: dialogar sobre cómo la violencia no resuelve los conflictos y sobre la importancia de la solidaridad en la comunidad.

  • Ciencias sociales: analizar los fenómenos del desplazamiento, la exclusión escolar y el consumo de drogas en los territorios.

  • Arte y música: crear canciones, dramatizaciones o murales que representen el “sueño de cambiar” como motor de esperanza.

  • Trabajo colaborativo: diseñar proyectos escolares de prevención frente al consumo de drogas y la violencia, donde los estudiantes construyan mensajes para sus pares.


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