La ranita

nació en de las voces de los  niños y niñas  que perdió su hogar en la corriente oscura de la violencia. En su memoria, la ranita no era solo un juego, era el eco del río donde solía reír, el charco donde chapoteaba la infancia,
el refugio verde que la guerra le arrebató. Al cantarla, los niños dibujaron en melodía lo que la violencia quiso borrar: la inocencia que salta, la esperanza que brinca, la vida que resiste aun en el exilio. Así, la canción se construyó con anhelos que se volvieron versos y con recuerdos que florecieron en música, para recordarnos que, aunque se pierda la tierra, los sueños siguen saltando, como ranita que busca siempre agua nueva.

 Uso pedagógico y didáctico en el aula

Uso pedagógico:

  • Favorecer la sensibilización social frente al desplazamiento forzado y la infancia vulnerada por la violencia.

  • Desarrollar la empatía y la resiliencia como valores fundamentales para la convivencia escolar.

  • Mostrar cómo el arte y la música se convierten en medios de reparación simbólica y de construcción de paz.

Uso didáctico:

  • Lengua y literatura: invitar a los estudiantes a escribir pequeños relatos o poemas que simbolicen sus propios refugios de alegría.

  • Ciencias sociales: trabajar el contexto del desplazamiento en Colombia, comparando cifras, historias y testimonios.

  • Ética y valores: abrir espacios de conversación sobre cómo transformar la tristeza en fortaleza personal y colectiva.

  • Arte y música: reinterpretar la canción con nuevas estrofas, crear dibujos o representaciones teatrales sobre la ranita como símbolo de esperanza.

  • Trabajo interdisciplinar: integrar áreas (arte, literatura, ciencias sociales) para que los estudiantes construyan una narrativa colectiva sobre la paz y la infancia.



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